Violencia En Pascual Duarte

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  • Published : January 14, 2011
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Representación de la violencia en La Familia de Pascual Duarte José Antonio Marina afirmaba en una reciente entrevista que en el ambiente cotidiano “la posibilidad de que el amor se convierta en resentimiento es muy probable” y hace hincapié en que “las guerras entre vecinos o las guerras civiles son más sangrientas que ninguna otra porque se mueven en una proximidad en la que la otra persona conoce también nuestros puntos flacos […] y puestos a herirnos podemos ser muy sádicos.” Estas dos afirmaciones podrían servir de punto de partida a lo que a continuación se trata. La violencia es algo que ha estado presente en todas las épocas de la historia desde que el hombre existe como tal. Pero la que vivimos ahora es una época marcada profundamente por una actitud violenta, en la que guerras como la de Irak nos hacen cuestionarnos hasta dónde puede el ser humano llegar, y lo que es más importante, el por qué lo hace. La literatura a lo largo de los años ha tratado de reflejar también esta parte oscura del ser humano, y un ejemplo claro lo encontramos en la novela que publicara Cela allá por el 1942. En La Familia de Pascual Duarte la actitud violenta del personaje protagonista se presenta como resultado de las vivencias del mismo, de las desafortunadas circunstancias que han ido forjando su personalidad, pero como respuesta también a la inadaptación que sufre en la sociedad en la que se desenvuelve. Se trata de un compendio de circunstancias endógenas (innatas en la personalidad del propio Pascual y las vivencias que le han hecho carecer de habilidades sociales, y por tanto, no poder adaptarse) y exógenas (o externas, debido a la situación social en la que se desenvuelve la historia). Es importante tener en cuenta que la representación de la violencia en la novela se logra de forma diferente a la manera en la que se hace en la película, algo que no debe parecernos una deslealtad por parte del director al concepto original de la obra de Cela, sino una adecuación a las pautas del séptimo arte y a la intención crítica que intenta transmitir Franco acerca de la situación que vive el país, como veremos más tarde. Empezaremos analizando cada una de las muertes de las que el protagonista es responsable en la novela e intentando indagar en los motivos que llevan a Pascual a cometer estos crímenes. La primera de ellas (siguiendo el orden cronológico, no la disposición con que aparecen en el relato) es la pelea que sostiene con Zacarías, debido a una provocación de éste hacia Pascual (o eso considera éste). He aquí un par de fragmentos de la novela donde se relata lo ocurrido: “Zacarías, en medio de la juerga, y por hacerse el chistoso, nos contó no sé qué sucedido, o discurrido, de un palomo ladrón, que yo me atrevería a haber jurado en el momento -y a seguir jurando aún ahora mismo- que lo habla dicho pensando en ml; nunca fui susceptible, bien es verdad, pero cosas tan directas hay -o tan directas uno se las cree- que no hay forma ni de no darse por aludido ni de mantenerse uno en sus casillas y no saltar”(38) “Me fui hacia él y, antes de darle tiempo a ponerse en facha, le arreé tres navajazos que lo dejé como temblando. Cuando se lo llevaban, camino de la botica de don Raimundo, le iba manando la sangre como de un manantial...” (38) La reacción de Pascual aquí es el mero resultado de la provocación de Zacarías. Se trata de una simple riña entre dos hombres criados en el ambiente rural del la época. Por ello, aunque los crímenes que cometa Pascual después representen algo más que una simple rabieta, en este caso no hay que tomar el desafortunado incidente más que como la reacción que cabe esperar de un hombre que ha crecido en el entorno social de Pascual. Posiblemente Zacarías hubiese reaccionado igual si la situación se hubiese producido a la inversa. En este sentido, la muerte de la yegua es también fruto de esa reacción de furia que puede producir un hecho doloroso. Tal y como afirma Gonzalo Sobejano, un niño que golpea...
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